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Grupo de Familia | Mateo 8-9
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Hola y bienvenidos y bienvenidas a Grupo
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de Familias. Sí. Eh, soy Martín. ha
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llegado la etapa en mi vida personal
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donde tengo que hacer otros ajustes. Ah,
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y bueno, eh, llegó la era de traer de
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traer lentes. Ah,
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por favor, eh, abre tu Biblia a Mateo
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capítulo 7. Mateo capítulo 7. Vamos a
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ver un breve repaso del capítulo 8 y del
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capítulo 9, pero comencemos
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en Mateo 7, al fin del sermón de El
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Monte.
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Eh, vamos a leer ese pasaje en de nuevo
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en Mateo 7, va a ser en el versículo
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ah
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eh 24
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y después vamos a dar un breve repaso
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del capítulo 8, el capítulo 9 y tenemos
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algunas preguntas aquí para compartir y
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reflexionar juntos. Muy bien, pero
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primero que todo
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te invito a que te des el permiso
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de estar presente.
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No sé que esté dominando tu mente
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ahorita o tu enfoque,
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pero quizás eh requiere una decisión de
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dejarnos estar presentes y abiertos y
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abiertas a una interrupción de Dios, eh
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a un recordatorio,
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a una invitación.
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Ah, muy bien. Y me encanta que Dios es
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un Dios con nosotros, Emanuel, que no es
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un Dios lejano y ausente que hace todo
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por nosotros,
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eh, pero no es un Dios que camina con
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nosotros, que hemos visto en el
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evangelio de Mateo el gran interés
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que tiene Jesús, la gran intencionalidad
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eh de caminar con nosotros.
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de enseñarnos,
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eh, pero también de demostrarnos
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a quién es él. Ah, que ninguno de
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nosotros, ningún discípulo ah que estaba
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siguiendo a Jesús puede hacer lo que
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Jesús está haciendo. Y todos los
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milagros y las obras milagrosas que está
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haciendo Jesús apuntan a su ser, a quién
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es y cómo es.
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Entonces, Dios constantemente ah
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eh está intencionalmente formando
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nuestra fe, nuestro carácter, sanando y
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restaurando, pero también invitándonos a
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evaluar, a tomar decisiones
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de que eh sea un gozo para nosotros
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seguir a Jesús. incluye retos, incluye
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dificultades, pero es
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la alegría de nuestras vidas, es el gozo
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de nuestro ser, el tener una relación
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con Dios, el Dios que nos ama porque nos
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ama, el Dios que te ama porque te ama.
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Muy bien, vamos a leer eh Mateo 7,
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versículo a 24. No, vamos a hacer una
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pausa aquí porque ya tengo lentes y
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puedo leer. Ah, Mateo 7:24
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dice, "Por tanto, todo el que me oye
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estas palabras y las pone en práctica es
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como un hombre prudente que construyó su
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casa sobre la roca. Cayeron las lluvias,
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crecieron los ríos y soplaron los
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vientos y azotaron aquella casa con
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todo. La casa no se derrumbó porque
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estaba cimentada sobre la roca. Pero
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todo el que me oye estas palabras y no
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las pone en práctica es como un hombre
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insensato que construyó su casa sobre la
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arena.
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Cayeron las lluvias, crecieron los ríos
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y soplaron los vientos y azotaron
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aquella casa y esta se derrumbó y grande
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fue su ruina.
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Cuando Jesús terminó de decir estas
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cosas, las multitudes se asombraron de
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su enseñanza,
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porque les enseñaba como quien tenía
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autoridad y no como los maestros de la
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ley.
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Y ahora vamos a capítulo 9, donde
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terminamos este domingo pasado, capítulo
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9.
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Ah, en el versículo eh 32
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dice,
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"Mientras ellos salían, le llevaron un
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mudo endemoniado.
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Así que Jesús expulsó al demonio y el
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que había estado mudo habló. La multitud
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se maravillaba y decía, jamás se ha
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visto nada igual en Israel. Pero
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los fariseos
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afirmaban,
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este expulsa a los demonios por medio
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del príncipe de los demonios.
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Al final del evangelio, perdón, del
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sermón del monte. Eh, es obvio eh que
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Mateo intencionalmente
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escribe eh, que Jesús se cita y se
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refiere a sí mismo. Eh, dice, "Todo el
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que oye mis palabras."
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Y cuando estudiamos este pasaje, ah,
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notamos que en esas prácticas donde el
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rabí interpretaba o enseñaba,
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siempre ese rabí citaba a su maestro, al
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maestro de su maestro. Entonces, había
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un cierta humildad y respeto
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eh de que nada de lo que un rabí enseña
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es de su propia inteligencia.
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Ah, pero es un rabí que está
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aprendiendo.
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Ah, y está en comunión eh discerniendo
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con su comunidad de fe.
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Pero Jesús no hace eso. Jesús se cita a
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sí mismo. ¿Por qué? Porque Jesús es
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Dios. Entonces, eh para nosotros es
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normal escuchar eso, pero para la
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audiencia original
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sin duda era un escándalo.
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Y Mateo nos señala la respuesta de las
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multitudes que quedaba estaban
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maravillados, ¿no? asombrados
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y hace la comparación con los maestros
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de la ley, con a los eh fariseos, ¿no?
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Ah, y
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al final del capítulo 9, lo que acabamos
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de leer, otra vez escuchamos a las
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multitudes. Estas multitudes eh
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en el capítulo 8, versículo 1, bajan con
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Jesús después de escuchar eh su
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enseñanza, bajan con Jesús. Obviamente
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Jesús eh cruza el lago, pero después
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regresa. Ah, y estas multitudes están
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ahí. Y bueno, ahorita vamos a ver estos
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milagros otra vez, pero el punto aquí es
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de que veamos eh este principio y fin y
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esta conexión en qué eh enseña Jesús
-
ah
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y cómo se enseña con autoridad diciendo,
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"Estas son mis palabras. Esta es la
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palabra de Dios. Soy Dios."
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y concluye eh dándole la voz a un hombre
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que estaba mudo y ahora puede hablar.
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Ah, entonces palabras y palabras,
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autoridad en enseñanza, autoridad en
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obra.
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Eh, y en medio de todo eso,
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eh, Mateo nos desarrolla eh y nos revela
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quién es Jesús.
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Ah, pero también a este final, este
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inicio y final, que vemos la multitud,
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eh, asombrados, maravillados
-
de lo que está haciendo Jesús.
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Pero al mismo tiempo esa no era la
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intención de Jesús. Jesús no estaba
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enseñando para asombrar,
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estaba enseñando para llamarnos
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a que dejemos nuestras redes, que
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dejemos
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eh nuestra vida para que vive con si
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vivimos para nosotros mismos y lo
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sigamos.
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Eh, y nos en medio de todo esto está un
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llamado a Mateo. En medio de su negocio,
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en medio de su vida, de sus
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responsabilidades,
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es llamado
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y inmediatamente
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ah sigue Mateo a Jesús y comparten
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comida en una nueva mesa, la mesa de
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Jesús.
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Y en esa interacción, eh, Jesús es es
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retado. Hablamos de cuatro diferentes
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grupos.
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Dos de ellos llegan cuando Jesús está
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con Mateo. Eh, uno son los fariseos que
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dicen, "¿Por qué está comiendo?" Y otro
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es los discípulos de de Juan.
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Ah, y ambos no están discerniendo lo que
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está ocurriendo.
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Pero sí les dice Jesús a los grupos de
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los fariseos que vayan y aprendan qué
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significa yo deseo misericordia
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y no sacrificio. Entonces, otra vez
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Jesús demuestra en medio de todo esto eh
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su autoridad de mandar, de enviar, eh de
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darnos la comisión de ir a buscar qué
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significa esto. Y creo que es importante
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para nosotros
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eh estar conscientes de esto.
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Es otra manera de decir,
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¿qué comisión estás siguiendo tú
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ahorita?
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¿Qué te ha mandado Jesús a investigar?
-
¿Qué te ha mandado Jesús
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a aprender?
-
No de ti mismo, eh, pero de él. Ah,
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Jesús dice, "Vayan y aprendan qué
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significa yo deseo misericordia.
-
eh no sacrificio. Entonces, la
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responsabilidad y el llamado de todo
-
discípulo
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a estar eh constantemente,
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consistentemente
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buscando
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quién y cómo es Dios.
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No que Dios está escondido, pero
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aprender qué significa lo que está
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diciendo Dios, qué es lo que Dios desea.
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Otros dirían, "¿Cómo puedo participar
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fielmente en la vida, en la misión de
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Jesús?"
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Muy bien. Entonces, al principio vemos
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la multitud, la autoridad de Jesús, al
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fin la autoridad de Jesús,
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la multitud, la multitud y también la
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referencia a los maestros de la ley. Y
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ahora estos maestros de la ley o
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fariseos, grupos similares,
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llegan a la conclusión de que Jesús es
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un príncipe
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ah de demonios y que es un hombre falso,
-
ah, que es parte de el eh el el enemigo,
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que es un hombre eh no de Dios.
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Entonces llegan ellos a esa a esa
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conclusión.
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Ah, y Mateo de nuevo nos pone muy
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intencionalmente a ver que estos hombres
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han llegado a una conclusión de
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construir su fe
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en arena,
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que no han construido su fe en la roca,
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no han elegido
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obedecer las palabras de Jesús,
-
pero tampoco la multitud. De nuevo, la
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multitud hay cierta eh fe, pero es muy
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superficial.
-
Ah
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eh ahora es importante lo que Mateo nos
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está diciendo, ¿no?, de ellos,
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pero no nos está invitando a que
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imitemos a esos grupos. Es fácil darle
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crédito a Dios y la gloria, pero lo que
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Dios desea es que vivamos fielmente de
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acuerdo a su palabra, que pongamos sus
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palabras en práctica. Ahí es ahí
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donde llega etapas de nuestras vidas
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donde tenemos que poner eso en práctica
-
por nosotros mismos, por nuestra propia
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cuenta.
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Que al fin de nuestros de nuestro día o
-
al inicio de nuestro día haya
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intencionalidad
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en poner en práctica las palabras de
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Jesús.
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Bueno,
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Jesús baja. ¿Y qué es lo primero? ¿Qué
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hace un hombre lepro? Se le acerca ah y
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le pregunta que si él puede eh sanar a
-
Jesús, que si él eh quiere. Y Jesús
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dice, "Sí, quiero." Queda queda limpio.
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Después llega un hombre a un centurión
-
gentil. Jesús está dispuesto a ir a su
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casa. Este hombre dice, "Tú tienes toda
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autoridad con que tú digas la palabra.
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se cumple. Jesús dice, "No he visto fe
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tan grande en todo Israel como esta como
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esta fe."
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eh sana al siervo y después entra a la
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casa de
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ah eh Pedro y sana a su suegra y ella se
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levanta y palabras de resurrección,
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perdón,
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y empieza a atender a los que están en
-
su casa. Podemos recordar a los eh
-
dos hombres ciegos que entran también a
-
la casa, son sanados. Jesús les da
-
dirección, pero ellos salen y pero la
-
mujer, la suegra de Pedro no sale, se
-
queda. Entonces, la casa también ahí
-
tiene gran gran simbolismo, ¿no? De
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estar donde está Dios.
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Ah, y bueno, después eh continuamos eh
-
con a Jesús cruzando el lago. Eh los
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discípulos eh hacen esta pregunta, ¿no?
-
¿Qué clase de hombre es este?
-
Inmediatamente cuando llegan a esta
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región gentil eh los demonios dicen, "Tú
-
eres el hijo de Dios." Jesús sana a esos
-
hombres, restaura la comunidad, pero la
-
comunidad le dice que se vaya, que se
-
aleja a Jesús. Ah, se va. Eh, de regreso
-
a su propia comunidad. Eh, hombres traen
-
un paralítico y Jesús antes de sanarlo
-
dice, "Tus pecados están perdonados."
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Demostrándonos que él tiene toda
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autoridad para perdonar pecados.
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Pero para que podamos entender que en
-
verdad puede ah perdonar pecados, sana
-
al paralítico. Entonces, la restauración
-
del paralítico es una señal que apunta a
-
que en verdad Jesús tiene la autoridad
-
de perdonar pecados. Y ahí vemos otro
-
grupo, ¿no?, que responde.
-
Eh,
-
después ya hablamos, ¿no?, en medio de
-
todo esto, el llamado de de Mateo. Ah, y
-
después eh Jesús eh
-
a es interrumpido por un hombre que su
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hija ha muerto. Jesús se levanta, va en
-
medio de en el camino.
-
Otra mujer llega y lo toca eh con fe y
-
Jesús la recibe y le dice, "Ánimo,
-
hija." Así como recibió al hombre
-
paralítico y le dice, "Ánimo, hijo."
-
Entonces, también ahí vemos las palabras
-
de Dios, eh, palabras relacionales.
-
Ah, vemos el aspecto de Dios Padre
-
también aquí.
-
Ah, bueno, después eh los ciegos
-
reconocen, ¿no?, eh tú eres el hijo de
-
David. Y entonces en todo esto también
-
las interacciones con diferentes grupos
-
está respondiendo, ¿quién es Jesús?
-
¿Quién es Jesús? ¿Quién es Jesús? Jesús
-
ya había dicho, "Soy el Hijo del Hombre.
-
Ahora es reconocido como el hijo de de
-
David. Obviamente en medio de todo esto,
-
la pregunta, eh, ¿quién es este hombre?
-
Los demonios, tú eres el hijo de de
-
Dios. Entonces, la identidad de Jesús
-
para nosotros como audiencia está muy
-
claro. Pero de nuevo, no deberíamos
-
solamente responder como la multitud
-
diciendo, "Ah, sí, es el Hijo, pero
-
vivir ah como si él es el el Mesías, que
-
él es nuestro Señor." Ah,
-
entonces eh termina toda esta sesión a
-
eh esta sección eh de eh Mateo. Después
-
de enseñarnos, ahora encarna lo que
-
acaba de enseñar.
-
Todas las enseñanzas en el sermón del
-
monte eran
-
relacionales con el padre, con unos a
-
otros, con nosotros mismos, con la
-
comunidad y todo milagro era y
-
restauración de personas que es es
-
relacional. Ah.
-
Eh, entonces todo esto nos está llevando
-
al gran mandamiento, ¿no?, de amar a
-
Dios y amar
-
al prójimo.
-
So, ahí vamos a terminar este repaso y
-
esta reflexión. Eh, tengo aquí unas
-
preguntas eh para ustedes, si pueden,
-
por favor, eh darse eh la atención, el
-
el permiso de reflexionar. Pregunta
-
número uno. Después de todo lo que hemos
-
escuchado y visto de Jesús en Mateo 7:
-
9, ¿qué has descubierto acerca de quién
-
es él? Sin duda no sabemos todo, pero
-
¿qué te ha sorprendido? ¿Qué has
-
descubierto nuevo de Jesús? Pregunta
-
número dos. De todas las personas y
-
grupos que encontramos en estos
-
capítulos 8 y 9, ¿quién te llamó más la
-
atención y por qué?
-
¿Qué aprendiste de su encuentro con
-
Jesús? Ya sea un grupo o una persona? Y
-
la pregunta número tres, Jesús comenzó
-
diciendo que construir sobre la roca
-
significa escuchar sus palabras y
-
ponerlas en práctica. Después de todo lo
-
que hemos visto, aprendido, escuchado,
-
¿qué palabras de Jesús necesitas tomar
-
más en serio y poner en práctica hoy?
-
Primero Dios, y nos vemos este domingo a
-
celebrar el aniversario de este bello
-
ministerio
-
y aquí están estas preguntas. Disfruten.
-
Un abrazo.