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Homily | Español | September 13, 2026 | Letting Go Of Resentment (Episode 268)

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  1. Hoy las lecturas nos recuerdan que, por ser de Cristo y haber recibido la abundante misericordia de Dios, estamos llamados a perdonar, no necessariamente olvidando la ofensa recibida, sino negándonos a dejar que controle nuestras vidas.

  2. El libro Ecclesiástico o Sirásida was escrito por un maestro de sabiduría judío de Jerusalén, preocupado por ayudar a las personas tocan con fidelidad su vida familiar orienta.

  3. This forms part of his enseñanzas about the relationship interpersonales, the amistad, the ira, and the peligro of permit that the resentimiento destruya nuestras vidas.

  4. The Ecclesiastico nos advierte that the ira convertirse fácilmente in algo a lo que nos aferramos.

  5. When nos sentimos heridos, podemos creer que tenemos todo el derecho a mantenernos enfadados.

  6. Revivimos el incidente, recordamos las palabras dichas contra nosotros, and a veces incluso imaginamos cómo podríamos vengarnos.

  7. Pero cuanto más tiempo nos aferramos al resentimiento, más empieza éste a controlarnos.

  8. Cada resentimiento que nos negamos a soltar se convierte en una carga que llevamos a cuestas.

  9. Cada rencor se transforma en un peso añadido.

  10. Cada vieja herida que vivimos y revivimos una y otra vez se convierte en una carga más.

  11. El mensaje central es sencillo perdona a tu prójimo por el mal que te haya hecho, así cuando ores, tus propios pecados serán perdonados.

  12. El pasaje no dice que el mal que se nos hizo fuera insignificante.

  13. Perdonar no es fingir que el mal nunca ocurrió.

  14. No es decir que la justicia ya no importa.

  15. No es negar el dolor producido por una ofensa.

  16. Perdonar significa negarse a dejar que la herida de ayer dicte el estado de nuestro corazón hoy.

  17. Significa soltar el peso muerto del resentimiento.

  18. El eclesiástico también nos pide que recordemos lo finita que es la vida.

  19. La vida es muy breve.

  20. Vale la pena cargar odio en el corazón durante tantos años.

  21. A veces la persona que nos hiere tal vez nunca pida perdón, pero aún así podemos elegir ser libres perdonando.

  22. Hay alguien cuyo nombre todavía despierta ira en mi corazón.

  23. Puedo presentar a esa persona ante Dios hoy y pedir la gracia de perdonar.

  24. Quizás el perdón no sea algo que pueda lograr en un solo instante, pero puedo empezar diciendo, Señor, estoy dispuesto a dejarlo ir, ayúdame a perdonar.

  25. Por otro lado, en el Evangelio de hoy, Pedro aliás a Cristo una pregunta que seguramente nosotros también nos hemos planteado. ¿Cuántas veces debo perdonar a mi prójimo?

  26. Pedro sugiere siete veces creyendo que es muy generoso.

  27. Jesús responde No siete veces, sino setenta veces siete.

  28. De esta manera Jesús nos está pidiendo que dejemos de llevar cuentas el mal.

  29. El perdón no es un cálculo matemático, brota la misericordia abundante que nosotros mismos hemos recibido de Dios.

  30. Luego Jesús relata la parábola del siervo que no quiso perdonar.

  31. Este siervo tenía una deuda inimaginable.

  32. Era una suma imposible de pagar en una sola vida, y sin embargo, el rey se la perdonó por completo.

  33. Luego ese mismo siervo salió, encontró a alguien que le debía dinero, una cantidad insignificante in comparación con lo que él debía al rey, lo agarró por el cuello y le exigió el pago.

  34. Pregunta ¿Cómo podía alguien a quien se le acababa de perdonar una deuda tan enorme mostrarse tan despiadado?

  35. Porque aunque su deuda había sido cancelada, su corazón no había cambiado.

  36. Y ese puede ser uno de los mayores peligros.

  37. Es posible recibir la misericordia de Dios sin permitir que ella nos transforme.

  38. Cada vez que acudimos a la confesión, hermanos, Dios nos dice que tu deuda queda perdonada.

  39. Cada vez que nos acercamos al altar, recibimos una misericordia que jamás podríamos merecer.

  40. La pregunta entonces es si esa misericordia se queda en nosotros or si fluye a través de nosotros hacia nuestro prójimo.

  41. A veces pensamos que al negarnos a perdonar, estamos castigando a quien nos hizo daño.

  42. But a menudo esa persona ya ni siquiera piensa en el incidente, mientras que nosotros seguimos cargando con él.

  43. Seguimos bebiendo el veneno del rencor esperando que la otra persona sufra.

  44. Esto afecta a matrimonios, familias, comunidades, incluso a la vida religiosa.

  45. Podemos sentirnos heridos por un superior, un cónyuge, un pariente político, un amigo, y cargar con ese dolor durante años.

  46. Los santos nos recuerdan que el perdón radical es posible.

  47. Santa María Gorete y San Juan Pablo II perdonaron a quienes los agredieron.

  48. Sus testimonios demuestran que el perdón no niega la gravedad del mal, sino que se niega permitir que el odio tenga la última palabra.

  49. El verdadero perdón no borra necessariamente el recuerdo.

  50. Es posible que siga recordando lo sucedido, pero poco a poco el recuerdo pierde su poder sobre mí.

  51. Puedo recordar sin odio, hablar de ello sin amargura y rezar por esa persona.

  52. And si esa persona necesita ayuda de verdad, puedo ofrecérsela sin reabrir la vieja herida.

  53. Quizás hoy debamos hacernos dos preguntas sencillas. ¿Qué resentimiento sigo arrastrando conmigo? ¿Qué nombre me viene inmediatamente a la mente al escuchar el Evangelio de hoy?

  54. Tal vez hoy no podamos perdonar por completo.

  55. Tal vez la herida sea todavía demasiado profunda, pero podemos dar el primer paso.

  56. Podemos llevar a esa persona ante Jesús.

  57. Podemos decir, Señor, todavía no soy capaz de perdonar, pero estoy dispuesto a llegar a estar dispuesto.

  58. Ese puede ser el comienzo del perdón de corazón.

  59. Amén.