Sermon
What about my house? || Y que de mi casa? Podcast 24 Part 1
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¡Bendiciones! Somos los pastores Daniel y Carolina Sandoval y queremos darle las gracias por conectarse con nosotros.
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Y si es primera vez que usted no se escucha, sabemos que no es coincidencia.
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Si gusta visitarnos o si necesita oración, estamos aquí para orar por ustedes y servirles.
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No pueden llamar al 469892 5741 469892 5741.
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Ahí nos puede ver todos los domingos, comenzando las 11.30 de la mañana, estamos tramitiendo en vivo nuestro servicio.
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Bienvenidos!
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¡Bienvenidos!
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¿Están listos para recibir la palabra?
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¿Están listos para recibir la palabra?
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Bien.
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Tengo notas que el Señor habló directamente hacia mí.
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Estos últimos días he sido súper sensible.
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El Señor solo ha estado hablando y hablando y es algo muy hermoso.
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Pero mi deseo y mi tiempo no serían para el pasado.
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Pero así que a ti y gracias al Señor que he escuchado las testimonias,
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también puedes escuchar al Señor constantemente.
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Creo que el éxito de un pastor, la responsabilidad de un pastor,
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es llevarlo a usted a la madurez llevándolo a la fuente que es Cristo.
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Es que no se vuelvan dependientes de su pastor.
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El Señor te quiere hablar y te quiere hablar mucho.
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Es más, su presencia viene porque su voz está disponible para hablarte.
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Cuando viene su presencia.
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Entonces estamos viviendo en una temporada en la que el Señor es realmente
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engañado con la propuesta divina y la transformación.
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Él está trabajando su propósito en nosotros.
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Y entonces tenemos que ser muy sensibles y receptibles a lo que el Señor está haciendo.
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Quiero compartir con ustedes algo que me sucedió a mí el 31 de diciembre en la madrugada.
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Ten en mente que esa noche íbamos a tener servicio de fin de año.
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Y estaba en la madrugada, estaba durmiendo y de repente oigo el Señor hablarme en una voz audible.
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Y el Señor me pregunta y me dice, ¿qué de mi casa? ¿Qué de mi casa?
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Y cuando oí su voz me desperté un espanto y sabía de una vez al donde él me estaba dirigiendo.
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Y es el libro de Ajeo y es en el libro de Haggai, chapter 1.
Haggai 1 chapter mention
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A mí me vino un temor de Dios enorme ya que en mi espíritu,
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yo sabía que el Señor estaba dando instrucciones pero a la misma vez él estaba llamando la iglesia a atención.
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Y cuando el Señor te habla a ti una voz audible y te sacude, es un terror.
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O sea, no es algo... no es algo muy bonito.
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No me ha pasado muchas veces pero el temor de Dios vino sobre mi vida y a la misma vez vino un gran dolor y me sentí como quebrantado de corazón.
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Al leer el libro de Ajeo, capítulo 1, ni siquiera lo tenía que leer y ya sabía para donde él iba.
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Entonces, compartí este mensaje en algún aspecto con el liderazgo
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y por más que quiero edificar en otra área, el Señor me sigue jalando para acá.
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O sea, quiero ser fiel con lo que él ha ido poniendo en el corazón.
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¿Está bien con ustedes? ¿Está bien?
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Es el deseo del Señor que podamos atender a su casa.
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Estamos viviendo en un tiempo donde el Señor quiere su casa de regreso
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y al leer el libro de Ajeo, capítulo 1, hay tres individuos que son mencionados de la cual el Señor habla a ellos.
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Y al hablarles a ellos, lo que más él enfatizaba era de cómo su casa estaba en ruinas.
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Y como su pueblo estaba en sus propias casas edificando sus propias casas.
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Si podemos ir a Ajeo capítulo 1, voy a leer el reciclo 2.
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Ciclo 2. Así ha hablado Jehová de los ejércitos diciendo,
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ese pueblo dice, no ha llegado aún el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada.
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Es para vosotros tiempo de habitar en vuestras casas artesonadas y esta casa está desierta.
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Así ha dicho Jehová de los ejércitos, medita bien sobre vuestros caminos,
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sembráis mucho y recogéis poco, coméis y no os sacáis, bebéis y no quedáis satisfechos, os vestís y no os calentáis.
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Y el que trabaja al jornal recibe su jornal en saco roto.
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Entonces el Señor estaba hablándome a mi vida sobre esto.
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Y no solamente de su casa, esta casa, sino que él está hablando de la casa de él que es toda la iglesia.
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Y como la casa de Dios están ruinas.
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Y como, ¿por qué es que están ruinas?
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Porque la casa del Señor, hay manos de hombre puestos donde son cosas sagradas que le corresponde a Dios.
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Hay sistemas religiosos que han reemplazado la guianza del Espíritu.
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Sin embargo, el corazón de Dios siempre ha sido él habitar con su pueblo.
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Cómo fue de que Dios obtuvo una casa?
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A través de la vida de David, David en su corazón propuso edificar de una casa a Dios.
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Y eso tocó el corazón de Dios.
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Pero si nosotros vemos en el libro de Genesis y vamos desde un comienzo,
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cuando Dios creó al hombre, el creó un lugar para él habitar con él.
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Él busca una casa para él habitar.
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Y sí, nuestro corazón es un lugar donde él habita.
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Pero él también le agrada habitar entre sus hijos.
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Genesis capítulo 2, versículo 7.
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Ahí vemos cómo Dios formó al hombre.
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Versículo 7.
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Entonces Dios formó al hombre hasta que él tuviera su lugar para el hombre.
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Y ese lugar se llama Eden.
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Y ese lugar se llama Eden.
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Eden representa la presencia del Señor.
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Pero también representa el lugar de habitación de Dios con el hombre.
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El lugar donde Dios habita con el hombre.
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En Eden, Adam tenía acceso a Dios.
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Ellos caminaban juntos, ellos hablaban juntos.
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Desde el principio Dios tenía el deseo de que el hombre y él tuvieran una relación.
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Eso estaba en su corazón, que el hombre tendría un lugar de habitación,
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donde Dios tenía un lugar de habitación, y los dos podían estar juntos.
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El hombre fue creado para habitar con Dios.
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El hombre fue creado para compartir espacio juntamente con él.
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Para que Dios pudiera hablarle a él, Dios nunca nos creó para vivir ausente de él.
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Dios nunca nos creó para desarrollar nuestra vida sin él.
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Y lamentablemente, y voy a hablar quizá de una perspectiva que para muchos no hablarían.
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Porque yo no necesito darle un teatro, no necesito hacer cosas, necesito hablar la verdad.
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Yo he sido llamado a hablar verdad, hablar la verdad de Dios, y alimentarlo con la verdad.
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Entonces la verdad de repente quizás va a ofender algunas personas,
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pero sabe que no es mi verdad, es la verdad de Dios.
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Y porque es la verdad de Dios, lléveselo con el Señor.
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Solo para decirles, entonces cuando pecó el hombre,
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los planes del diseño original todavía estaban ahí.
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Él quería habitar con el hombre, él quería vivir con el hombre.
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Su deseo era que el hombre y él estuvieran juntos, un lugar de habitación,
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no solo para el hombre, pero él quiere una habitación para ciudades, para comunidades, para naciones.
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Yo he compartido con usted en el pasado, en el libro de Reve la Historia Polícida,
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donde dice, habla la Iglesia de Philadelphia, no le está hablando a un iglesia,
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no le está hablando a un ministerio, le habla al cuerpo de iglesias en esa ciudad,
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le habla al cuerpo de iglesias, que están ahí, porque él desea de habitar ahí,
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en una ciudad, en una nación, pero empieza con una casa, empieza con una,
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y yo soy creyendo en el Señor, está levantando casas de su presencia,
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que le desean, que quieren estar con él, que quieren habitar con él, que quieren caminar con él,
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que están cansados de la religión, ahí tiene que decir a men,
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cansado de que simplemente tengo que venir y ejercer mi función sacerdotal un día domingo de dos horas,
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y ni Dios quiera de tres, porque si la alabanza se alarga un poquito más.
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Escuche, usted quiere el Señor o no quiere el Señor, es así.
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O usted quiere el Señor, o no lo quiere, y perdón, pero estamos viviendo en una línea de la Viva,
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y todos aquí conocemos a Cristo, pues ese Cristo que tú conoces, él no solo anda por ahí,
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él anda por ahí tomando, ese Cristo que tú conoces anda fumando, ese Cristo que tú conoces anda murmurando,
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ese Cristo que tú conoces no tiene compromiso, y no le estoy solo tirando al Igles,
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estoy creyendo que el Señor nos quiere levantar, despertar.
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El Señor, esta temporada, trae juicio a todo Espíritu de Moniaco,
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que ha alejado al pueblo de Dios de su casa y de su voluntad, y ese juicio viene,
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y ese juicio tocará a aquellos que están en comunión con esos espíritus,
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entonces el Señor nos quiere despertar, hemos sido llamados a ser santos,
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hemos sido llamados a la puresa, hemos sido llamados a la comunión,
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levanta tu cruz todos los días y sígueme, por favor diga a men,
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hemos sido llamados para quemar por él, para amarle a él, para caminar en primer amor,
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si vas a venir a este iglesia, vas a aprender a quemar por él,
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vas a comprometerte con él, vas a correr a él,
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para eso hemos sido llamados.
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Esta iglesia no existe para ser igual como las demás, el Señor tiene una asignación,
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y tú eres parte de esa asignación, y en esa asignación está esa separación para él.
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El final de la iglesia termina los dos juntos, es de habitar juntos,
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en la Iglesia 21, verse 3,
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en la Iglesia 21-3, dice,
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y escuché una voz de la Hacienda Insane,
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adiós, el tabernáculo de Dios es con los hombres,
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y Él se despliega con ellos, y ellos serán su gente,
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Dios mismo, serán con ellos y serán su Dios.
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Y oye una gran voz del cielo que decía,
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de de Genesis, creó un lugar para que vivieran juntos,
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y en Apocalipsis, la iglesia termina, junto con él, la voluntad de Dios,
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siempre ha sido de que habitaran juntos.
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Y el Dígio de Jesús, iré a la mi casa de mi padre,
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y prepararé un lugar para que tú estés ahí conmigo,
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pero de Genesis Apocalipsis,
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Dios nunca ha cesado de querer estar contigo,
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nunca ha cesado de querer tener una casa aquí en la tierra,
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siempre ha deseado compartir con sus hijos,
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como lo que experimentamos recién, su hermosa presencia,
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dándose y dándose, y él en su amor,
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llamando personas por nombre, por la gracia de Dios,
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por qué, porque él te ama, él quiere estar contigo,
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y el Dígio quiere romper todo el trapo de religión que está encima de ti.