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The value of the house of the Lord || El valor de la casa del Señor. Podcast 25 Parte 1
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¡Bendiciones! Somos los pastores Daniel y Carolina Sandoval y queremos darle las gracias por conectarse con nosotros.
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Bienvenidos!
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¡Bienvenidos!
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¡Bienvenidos!
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¿Están listos para la palabra?
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¿Estás listos para el palabra?
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Por el mes de febrero...
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vamos a estar compartiendo acerca de lo que es el valor de la casa del Señor.
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La semana pasada compartí con ustedes un poquitito.
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La semana pasada compartí con ustedes un poquitito.
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Cerca de lo que el Señor me habló y me ministró el 31 de diciembre del año pasado.
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En cuanto a lo que el Señor compartió conmigo en lo que me sentí en el 31 de diciembre de la última año.
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Estaba dormido, estaba descansando.
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Cuando de repente sentí el Señor y oí su voz.
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Y él me hizo una pregunta.
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Y él me estremeció por dentro.
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Él me preguntó.
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Y quedé en mi casa.
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Y yo sabía.
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Y yo sabía que el Señor iba a hablar y iba a ser algo un poco fuerte.
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Y él me llevó a la Hagueo capítulo 1 en la cual vamos a laer dentro de unos momentos.
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Y comenzó a ministrarme acerca de la importancia de redificar su casa.
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Y él me mostró como el cuerpo de Cristo.
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Él me mostró como el cuerpo de Cristo.
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Ha sido practicado en la obsesión de Dios.
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En la presencia del Señor es lo más valioso en una casa.
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La presencia del Señor es la cosa más valiosa en una casa.
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Y su corazón es para levantar casas donde su presencia abierta.
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Y él empezó a ministrarme en varias áreas.
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Yo estaba muy agobiado por dentro.
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Y yo me dije, ok Señor.
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Me voy a poner de acuerdo contigo.
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Para restaurar la casa del Señor.
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No solamente aquí, sino que en nuestra ciudad, en nuestra nación.
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Y esto comienza con entendimiento.
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De hoy comenzamos una serie acerca de esta jornada o de este caminar del valor de la casa del Dios.
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Abra su libro de Deutronomio 29 a 29.
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Yo le voy a pedir que usted une estudiante de la palabra de Dios.
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Le voy a traer muchos versículos.
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Porque es importante edificar conforme la Escritura.
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Deutronomio 29 a 29 dice,
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Las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios, más las reveladas son para nosotros y para nuestros hijos para siempre.
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Para que cumplamos todas las palabras de esta ley.
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De acuerdo a la Escritura hay cosas que están ocultas, son secretos del Señor.
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Son secretos de la Dios.
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Cápate el conocimiento.
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Pero en su misericordia y en su amor hay cosas en particular que Él mismo revela.
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Anote por favor.
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Todo lo que es revelado genuinamente proviene de Dios.
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Escriban esto por fin.
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Ninguna revelación es de un hombre.
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Todos usamos la misma palabra de Dios.
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Y en el entendimiento de Dios, en la sabiduría de Dios, a Él mismo simplemente se le da la gana revelar cosas.
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De acuerdo a esta Escritura hay cosas que están secretos.
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En realidad son secretos para nosotros, pero siempre están reveladas en Dios.
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Es un lot, a lo que podemos hacer.
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Vamos, me voy a mantener en el tema.
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Dice, las cosas secretas pertenecen a Jehová nuestro Dios, más las reveladas son para nosotros.
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Pero las cosas reveladas, esas nos pertenecen a nosotros.
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Y no solamente a nosotros, sino a nuestros hijos para siempre.
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¿Para qué?
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Para que cumplamos todas las palabras de esta ley.
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Si no hubiera revelación de Dios, nosotros no pudiéramos completar lo que Dios mismo ha hablado.
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Toda revelación dada por Dios es una demuestración de su amor y misericoria extendida a nuestras vidas.
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Y debería de producir en nosotros un movimiento, toda revelación de Dios.
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Debería de producir que nosotros tomemos un paso de fe.
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Revelación no es conocimiento.
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La revelación es Dios en su gracia expresando lo que Él mismo está pensando.
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Lo como Él piensa de una cosa.
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Y esa revelación es para generaciones, para cumplir lo que el Señor ha dicho.
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Su palabra revelada es dada a nosotros.
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Y que nosotros podamos obedecer y entender el propósito de Dios para un pueblo, una familia o una nación.
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Usted no puede ir más allá de la revelación que usted tiene, que Dios le ha dado su vida.
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Y toda revelación tiene un tiempo de expiración.
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¿Por qué digo eso?
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Porque si Dios te muestra algo y no lo aplica, el poder y la gracia que había ahí para eso,
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después no está accesible para ti.
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All right, cierro esa página.
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Toda revelación demanda obediencia.
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Si Dios te va a mostrar algo, no es para que te hacte de ello.
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No es para que tú te puedas mostrar que tienes más conocimiento que otra gente.
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Es para llevarte a la obediencia para completar lo que Él desea para tu vida.
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Entonces toda revelación demanda obediencia para cumplir.
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Y esa obediencia se manifiesta cuando nos ponemos de acuerdo con lo que el Señor ha dicho.
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A lo que el Señor nos da revelación, tendremos llaves para ver lo que Él mismo ya hablado.
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Nosotros le damos valor a lo que nosotros, por la gracia del Señor, tenemos revelación.
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Ejemplo, si usted no sabe, no tiene revelación que Cristo sigue sanando hoy,
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usted va a padecer por una enfermedad pensando que es voluntad de Dios, que usted no tenga sanidad.
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Sin embargo, uno de sus nombres es Jehová el que sana por sus llagas somos curados.
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Fuimos sanados, se la revelación es.
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Claro que Cristo sigue sanando hoy.
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Por eso hay algunas personas que creen en sanidad y otros que no creen en sanidad.
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Para algunas personas es revelación y para otras personas no lo es todavía.
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Estamos aquí.
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Entonces nosotros a lo que tenemos revelación por la gracia del Señor, nosotros le damos valor.
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Y el Espíritu de Dios está dando revelación del valor de su casa.
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Se uno meses atrás invertimos tiempo en enseñar acerca el valor de la presencia de Dios.
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Y como la presencia del Señor es Dios mismo estando presente,
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esa palabra presencia es la palabra panín,
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que significa rostro y les expresé diferentes definiciones en la Escritura acerca de la presencia.
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Y expresé diferentes definiciones en la Escritura sobre la presencia.
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Voy a poner un trozo.
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De acuerdo a la revelación que usted tiene, usted entonces va a valorar la presencia de Dios.
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Si es simplemente información,
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o es una revelación en ti,
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cuando es revelación en ti,
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tú no tienes que esperar que alguien te diga levanta las manos.
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Tú dices, oh my God, él está acá.
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Su rostro está aquí.
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Me está abrazando.
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Él está presente.
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Y tú respondes conforme a la revelación que tienes.
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Enseñamos y voy a seguir enseñando acerca del temor de Jehová.
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Porque tiene que ser revelación para nosotros.
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Entonces, el Señor en su gracia quiere comenzar a dar entendimiento, conocimiento acerca del valor de lo que es su casa.
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¿Por qué?
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Porque muchas veces tomamos livianamente las cosas del Señor.
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No aquí.
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Aquí todo el mundo entiende el valor.
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Pero por allá, por Oklahoma y en Alaska.
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Ese es otro rollo por allá.
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Ajeo, capítulo 1.
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¿Están listos?
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Mira la persona que tiene la, y le prepárate.
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Dile por favor, no me hables.
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Déjame recibir el Señor, y de ahí compartes tu revelación conmigo.
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Pero ahora quiero recibir de la fuente que es la palabra.
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Ajeo, capítulo 1.
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Aquí es donde Dios me llevó el 31 de diciembre.
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Y en el año segundo, el rey Darío en el mes seto, en el primer día del mes, vino palabra de Jehová por medio del profeta Jeo,
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Asorobabel, hijo de Salatiel, gobernador de Judá, y a Josué, hijo de Josadac,
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sumos a Cerdote diciendo, hacia el lado Jehová de los ejércitos diciendo, este pueblo dice, no ha llegado aún el tiempo,
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el tiempo de que la casa de Jehová sea reedificada.
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Entonces vino palabra de Jehová por medio del profeta Jeo diciendo, es para vosotros tiempos,
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tiempo para vosotros de habitar en vuestras casas artesanadas,
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y esta casa está desierta, pues así ha dicho Jehová de los ejércitos,
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meditar bien en vuestros caminos.
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Y ahí viene la parte que si eso no le terra, esto le va a terra.
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Sembráis mucho y recogís poco.
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Coméis y no os haciáis.
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Bebeis y no quedáis satisfecho.
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Os vestís y no os calentáis.
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El que trabaja al jornal recibe su jornal en saco roto.
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Así ha dicho Jehová de los ejércitos, meditar sobre vuestros caminos.
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¿Es un tiempo para vosotros viviendo en vuestras casas artesanadas
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mientras esta casa se mantiene de ruido?
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Ahora es lo que el Señor de la Almighty dice,
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déjame un cuidado a tus formas,
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y esta es la parte que si no lo hagas,
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esto es lo que deberás de hacer.
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Habéis plantado mucho pero lo que osca poco.
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Cueces pero no tienes suficiente.
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Cueces pero no tienes tu fillo.
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Cueces en los arrojos pero no es queso.
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Cueces en los arrojos, sólo para ponerlos en las ciencias con los espos.
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Esto es lo que el Señor de la Almighty dice,
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déjame un cuidado a tus formas.
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Entonces hay un pueblo que el Señor está reclamando
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y le dice,
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Ustedes están de lo más bien en sus casas.
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Pero ¿y qué de mi casa?
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Eso fue lo que él me habló el 31 de diciembre.
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Y el temor de Jehová vino a mi hogar
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y la fe de el Señor me llevó a estos versículos.
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Y yo le he reclamado.
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Me conmoví por dentro.
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Y el Señor me dijo,
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Hay muchas casas,
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muy adornadas,
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pero yo no estoy ahí.
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Hay muchas casas,
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llenos de gente,
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pero yo no estoy ahí.
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Hay muchas casas muy prósperas
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en su forma de pensar.
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Pero no tienen aquel que es la prosperidad,
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Cristo Jesús.
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Y me habló
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y de ahí me llevó a donde los voy a llevar.
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Lucas 19,
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versículo 45,
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Lucas 19,
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y entrando en el templo,
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comenzó a echar fuera,
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diciendoles,
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Es que cuando Jesús entró en el templo,
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él empezó a llevar a los que se vio.
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Él dijo,
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De nuevo,
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otro pueblo,
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que toma livianamente
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la casa del Señor,
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y en la casa del Señor,
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estaban vendiendo cosas.
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Estaba, era de mercadeo.
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Y Jesús se molestó.
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En otra parte de la escritura,
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dice la escritura que Jesús sermo de cordones.
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Y el comenzó a limpiar la casa.
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A dar latigazos
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a las mesas,
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a la gente, no a la gente en sí,
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pero echando fuera a la gente.
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Dando vuelta a las mesas,
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abriéndolas la jaula de donde estaban las aves,
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expresando una purificación al templo,
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proféticamente,
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yo veo el Señor haciendo esto.
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Estamos en tiempos muy peligrosos.
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Este va a comenzar a ver y a oír,
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y no lo digo para jactarme,
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sino que lo digo en el temor de Dios.
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El Señor está tan interesado acerca de su casa,
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y acerca de su pueblo,
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que van a ver personas
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que van a caer,
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ministerios,
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que van a cerrar,
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porque Dios no está ahí,
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y Él está sonando la trompeta,
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para que la iglesia tome valor por su casa.
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Entonces el Espíritu de Dios
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le trajo acá hoy,
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y Él va a comenzar a dar valor,
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y Él va a comenzar a dar valor,
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y veran otras cosas más profundas y más feas
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que no lo quiero compartir.
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Que no siento de parte del Señor compartirles,
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pero su casa,
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Él está celoso por su casa.
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La Escritura habla de que el Señor
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se levantó
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por la casa de Dios.