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Special guest, Prophet Jessica Rodriguez || Invitada Especial Profeta Jessica R. Podcast 32 Parte 1
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Vamos a recibir a nuestra predicadora de esta mañana.
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Es un privilegio para mí presentar a mi amada, amiga, profeta, Jessica.
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Gracias, iglesia.
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Un aplauso más fuerte al Señor
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Dejáosle un aplauso más fuerte al Señor.
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Estoy tan contenta.
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Estoy tan feliz.
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Me siento tan bendecida.
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Me siento tan privilegiado.
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Porque no solamente considero a sus pastores como mi familia y la familia de mi esposo.
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Porque no solo considero a tus pasos como mi familia y uno de mis amigas.
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Sino que cuando tenemos la oportunidad de ver,
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pero a lo mejor cuando tenemos la oportunidad de ver a cada otro,
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el crecimiento espiritual en la vida de un hombre y una mujer de Dios.
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Yo no puedo experimentar un gozo más grande.
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Yo quiero afirmar a sus pastores en esta mañana.
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Mi esposo y yo, como amigos, compañeros de trabajo, etc.
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Estamos tan orgullosos de ellos.
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Yo puedo recordar, verdad, 15 años atrás.
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Yo no puedo experimentar un gozo más grande.
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Yo quiero afirmar a sus pastores en esta mañana.
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Yo puedo recordar, verdad, 15 años atrás.
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Cuando todo parecía imposible.
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A estados te en esos momentos cuando ni nosotros mismos creemos en nosotros.
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Pero cuando Dios te marca,
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cuando Él nos escogerá,
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cuando Él haya en nosotros un corazón propicio,
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cuando Él nos encuentra un corazón que lo que es.
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Que, a pesar de cualquier imposibilidad,
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nosotros le decimos, sí, señor, eme aquí.
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Es cuando vemos a Dios ser capaz de hacer cualquier cosa.
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Y entonces es cuando vemos a Dios ser capaz de hacer cualquier cosa.
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En nosotros y a través de nosotros.
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Así que, pastores, yo les afirmo en esta mañana.
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Siento el corazón de Dios extremadamente agradado con ustedes.
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Yo siento que el corazón de Dios es extremadamente agradado con esta casa.
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Dios está agradado con esta familia.
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El corazón de Dios es agradado con esta familia.
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Si usted es parte de esta casa,
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mire bien lo que le voy a decir a la iglesia.
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Escúchame, ¿qué diré a la iglesia?
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Hay un mundo y hay una iglesia incluso.
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Hoy en este tiempo,
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carente de la presencia de Dios,
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usted y yo somos privilegiados,
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somos favorecidos de poder estar en un tiempo como este,
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en medio de caos, malas noticias,
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desastres de todo tipo,
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en medio del fluir y del experimentar la presencia del Dios Todopoderoso.
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Pero Él siempre escoge un hombre, una mujer, un líder.
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Pero Él siempre escoge un líder.
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Y Dios está agradado, pastor.
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Ustedes son el moisés de una generación.
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Ustedes son el moisés de una generación.
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Ustedes son los moisés de una generación.
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Desle un aplauso fuerte al Señor.
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Gracias por ser fieles,
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gracias por ser leales,
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al llamado de Dios en su vida
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paraarse por una generación,
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paraarse para que la presencia de Dios venga,
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eso trae persecución,
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eso trae ataques,
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eso trae el infierno en contra de nosotros,
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pero cuando permanecemos,
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cuando logramos hacer ese rompimiento,
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una vez que han entrado,
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esa presencia está aquí para quedarse.
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Así que le damos la gloria, la honra a nuestro Señor.
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Y muchas gracias por recibirnos.
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Yo le decía a los pastores,
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hoy es uno de esos servicios
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que de repente sé cómo va a empezar.
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Pero no tengo idea cómo va a terminar.
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No sé lo que Dios va a hacer.
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Solamente yo te pido, abre tu corazón
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y estemos abiertos a lo que Él va a hacer en esta mañana.
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A mí, así que gracias por recibirnos con tanto amor
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gracias por pararse con sus pastores.
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Gracias por ser fieles a la asignación
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que Dios le ha dado en esta ciudad.
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Gracias a los líderes,
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a los servidores,
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a los hombres y mujeres fieles de esta casa.
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¿Qué grandes será su recompensa?
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A mí, déle otro aplauso.
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Puede tomar asiento,
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y hoy le prometo no me voy a pasar de tiempo.
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Es que las mujeres tendrán que hablar mucho.
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Su presencia está aquí.
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Yo sé que están cansados,
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pero si pueden estar allí y fluir conmigo,
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por favor, gracias.
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Como le comentaba la pastora Carolina,
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cuando nos estamos preparando para este fin de semana,
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las mujeres tuvimos un fin de semana,
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y yo diría difícil de superar.
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Yo siento que yo no vine a dar nada,
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yo vine y fui a recibir.
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Dios me premió, me regaló,
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me sorprendió con ese regalo.
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Yo me voy una mujer nueva, fortalecida,
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equipado, llena de la presencia de Dios,
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y me llamo de la presencia de Dios.
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Es como un refrescar que vino a mi vida,
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y eso me llevo para allá para mi iglesia.
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Y por primera vez me pasa algo así.
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Los pastores me pidieron el tema para la conferencia,
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y ellos me pidieron compartir acerca del tema de la familia con ustedes hoy.
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Pero como tenemos el mismo espíritu,
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nosotros no tenemos planes,
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nosotros no tenemos agendas,
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nosotros compartimos el mismo espíritu,
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de dejar al Espíritu de Dios que haga con libertad lo que él quiera,
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entonces cuando oí la voz de Dios anoche,
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no tuve ninguna inquietud en mi espíritu,
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porque sé que el pastor lo iba a recibir,
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de igual manera que Dios me habló.
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Y pues anoche el Señor me cambió el tema.
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Y él me dijo con estas palabras.
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Mi iglesia, el rey Jesús Dallas,
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ha entrado en un mover del Espíritu Santo,
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me dijo, ha entrado en un tiempo de visitación divina.
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Y me dijo, hemos entrado en un tiempo de visitación divina.
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Como iglesia, como congregación,
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están en un momento del Espíritu.
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Y él me dijo, no quiero que eso se apague jamás.
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Y me dijo, quiero que estén abiertos,
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porque no importa lo que vean,
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no importa lo que esté experimentando.
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El Espíritu de Dios me dijo,
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diles que siempre habrá más.
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No importa la gloria que vimos el viernes,
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no importa la gloria en la que estuvimos ayer sábado,
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no importa la gloria que experienciamos el viernes ayer sábado,
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él me dijo,
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diles siempre habrá más.
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Si usted vino como visita hoy por primera vez,
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entienda que usted también es muy bendecido por estar acá.
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No por mí, no por los pastores, no por nadie,
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pero porque la presencia de Dios está aquí.
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Así que yo fui obediente a esa voz
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y le pedí la dirección al Señor.
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Quíame qué quieres que hable con tu iglesia.
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Él es el dueño de la iglesia
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y él comenzó a hablarme acerca de esta presencia.
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Es necesario que la iglesia entre en este mover.
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Es necesario que como cuerpo de Cristo aquí en la tierra,
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entremos bajo esa atmósfera divina de la presencia misma de Dios.
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Porque estamos viviendo tiempos
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donde Dios está restaurando todo al comienzo,
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donde el hombre perdió por causa del pecado.
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Es el lugar que Dios diseñó para que nosotros habitemos en Él.
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Por eso es que Él me habló y me dijo,
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no solamente yo voy a ir y voy a visitar.
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Yo quiero quedarme en este lugar,
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pero yo quiero que ellos sean visitados por mí.
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Yo quiero habitar con ellos,
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pero quiero duerme con ellos en ese lugar.
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Así que debemos abrir su corazón
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porque esa presencia puede estar en una atmósfera.
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Esa presencia se puede respirar,
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pero esa presencia la cargamos en nuestro corazón.
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Por eso es que usted no solamente va a experimentar la presencia
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cuando viene aquí a la casa de Dios.
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Él quiere que la cargues en tu corazón.
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Él quiere que la lleves mañana al trabajo,
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porque el mundo no se ha convertido a Cristo.
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Porque la marca de la iglesia de Jesucristo,
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aquí en la tierra, debe de ser, tiene que ser,
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la presencia de Dios en nuestra vida.
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Y hasta que un mundo allá afuera no vea esa marca en la iglesia,
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ellos no van a buscar a Cristo.
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Hay un mundo que no quiere ver más religión.
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Hay un mundo que quiere ver cuando tú llegues a un lugar.
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Cargas contigo la presencia de Dios.
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Yo no sé si usted está entendiendo.
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La presencia de Dios es el lugar del hábito de los hijos de Dios.
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El hombre perdió ese lugar por causa del pecado.
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Es necesario que hagamos los cambios.
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Por eso el pastor anoche nos hablaba a las mujeres.
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Estamos en un proceso para ser cambiadas.
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Estamos en un proceso como iglesia de preparación.
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Y esos cambios tienen que tomar lugar en nuestra vida.
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En nuestro corazón.
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Porque donde hay pecado o cosas fuera de la voluntad de Dios.
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Allí no puede estar la presencia.
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Estamos viviendo semejantes tiempos.
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Nunca antes vivimos de turbulencia, de caos.
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La única cosa que sostendrá la iglesia de Jesucristo.
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Es poder estar, permanecer y cargar esa presencia de Dios.
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Es lo único que distingue a la iglesia del resto del mundo.
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Es la única cosa que se distingue a la iglesia del resto del mundo.
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Usted está entendiendo en esta mañana.
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Solo desde ese lugar de la presencia.
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Vamos a poder resistir los tiempos que han de venir.
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No lo digo yo, no me mires raro.
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¡Gloria al Señor que nos está preparando para esos tiempos!
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Yo quiero que vaya conmigo al libro de Hechos capítulo 3 versículo 19.
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Y el Señor me dio dos o tres instrucciones en esta mañana.
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Va a ser una palabra corta.
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Pero yo siento una libertad del Espíritu.
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Para poder ministrar y darle lugar a Él.
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Para lo que Él quiere en esta mañana ser.
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Dice la palabra de Dios.
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Así que, arrepentíos y convertíos.
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Para que sean borrados vuestros pecados.
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Y que salgan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio.
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Entonces arrepentíos y retrasa.
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Para que su sentimiento se arrupa.
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Para que la hora de refrescación se viera de la presencia del Señor.
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En esta palabra, hay tanta revelación.
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Y el Señor comenzó a noche a ministrarme con ella.
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Yo no sé usted, pero yo no pude casi ni dormir.
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Pero hoy estamos viviendo como Iglesia aquí en la tierra.
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Lejos de esta palabra.
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Esta palabra es refrigerio.
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Significa descanso.
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Significa una dependencia absoluta y completa de nuestro Dios.
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Significa no hay manera que cualquier cosa caos que a usted les rodee.
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Le saque de ese estado.
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Pero hoy la Iglesia de Jesucristo no está en ese estado.
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Estamos bajo estrés, ansiedad, preocupaciones, no himos la voz de Dios.
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Una iglesia que no sabe a dónde ir si al norte o al sur.
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Sin dirección, sin guianza divina.
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Conmando decisiones incorrectas.
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Luego confrontando los resultados de esas decisiones.
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Pero hay instrucciones que él nos quiere dar en esta mañana.
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Lo que va a preceder antes de la venida de nuestro Señor
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va a ser una iglesia en descanso.
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El Señor Jesús no va a venir por su novia.
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Hasta que entremos en un estado de descanso y confianza absoluta en nuestro Dios.
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Y muchas personas oyen esa palabra.
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Inmediatamente en nuestra mente esta es la imagen.
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Alguien que no está haciendo nada. Eso no es lo que descanso significa.
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Eso no es lo que esa palabra quiere decir.
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Primeramente ese descanso solo viene de un lugar.
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Y ese lugar se llama la presencia de Dios.
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Pero no habrá presencia de Dios.
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No hay venida de los que no está en la iglesia.
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Y no hay venida de los que no está en la iglesia.
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Entonces estamos en ese tiempo de preparación.
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Estamos en un tiempo donde usted y yo no podemos vivir sin esa presencia.
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La necesitamos.
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y ahora le defino lo que eso significa.
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Pero eso no tomará lugar hasta que nuestro corazón se alini el cielo.
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Refrigero representa proféticamente.
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Descanso en la presencia de Dios.
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Esta es la temporada
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donde Dios quiere entrar a su iglesia en ese descanso, que significa esa palabra.
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Esto significa para los que toman nota.
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Es el lugar donde soltamos cargas y pesos.
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Es el lugar donde nos acercamos a todos los verdaderos y nos confiamos en la soberanía de nuestro Dios.
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Es una dependencia absoluta.
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Es una dependencia no de nuestra fuerza, no de lo que usted pueda orar,
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no de ningún sacrificio espiritual que la iglesia está acostumbrada a hacer,
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gloria a Dios por los sacrificios espirituales.
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Gloria a Dios por los sacrificios espirituales.
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Si lo haces con el corazón correcto,
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tu servicio a Dios, tus ofrendas, tus oraciones, tus ayunos,
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eso es olor fragante para Él,
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pero ahí no puede estar nuestra confianza.
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No, no, no, este es el tiempo donde Dios está trabajando con nuestro corazón.
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Este es el tiempo donde Él quiere que vayamos un paso más allá, más profundo.
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Porque usted y yo vamos a fallar en esos sacrificios,
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y un día vas a querer ayunar y orar, pero al otro día no vamos a querer.
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Solo a mí me ha pasado, uo, usted también.
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Y hoy usted siente dar una ofrenda y eso va a traer un rompimiento.
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Pero cuántas veces lo hemos hecho,
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por obedecer un principio,
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más no con el corazón,
-
pero no con el corazón.