Sermon
Get into the river || Entra al rio . Podcast 42 Parte 1
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Estamos en tiempo donde el Espíritu Santo está trayendo sanidad a los corazones.
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Este es el tiempo tuyo para que sanea tu corazón.
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El primeramente quiere sanar tu corazón.
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Para poder sanar tu cuerpo físico, para poder sanar tu cuerpo físico.
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Pero si no dejamos que él sana acá adentro,
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pero si no nos permite que él se sanea aquí,
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va a costar más tu sanidad, tu sanidad, tu sanidad.
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Procura estar sano en tu corazón.
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Hacera cada esfuerzo de ser sanado en tu corazón.
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Tu corazón le pertenece a él.
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Así que sanalo.
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Para que cuando se lo presente, se lo presente sano.
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Cuando vengas delante de él, venga sano.
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La semana pasada hubo una palabra tremenda acá que nos trajo el pastor Daniel.
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La semana pasada, tuvimos un gran palabra que el pastor Daniel traía.
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Tengo unas ganas de dictabrazar.
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Usted no sabe, pero yo no lo he visto a él desde el miércoles.
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No lo sé, pero he estado en el estadio desde la semana pasada.
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Él estaba en un retiro de hombres y llegó ahora hace un ratito.
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Y le quitaron el teléfono.
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Entonces ni siquiera pudimos textear.
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Imagínese, estábamos.
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Ay Dios mío, yo nunca había pasado algo así.
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Terrible.
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Terrible.
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Dormí en la noche.
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No podía dormir.
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Es que es diferente cuando se va y puedes hablar con él.
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Por lo menos te dice algo bonito y ya te vas a dormir.
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Pero ahora nada.
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Oh mi Dios.
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La próxima vez vamos a preguntar bien cómo es para saber.
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La próxima vez vamos a preguntar bien cómo es para saber.
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Crea, me queda difícil.
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Cuál es lo difícil.
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Wow.
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Pero ya está de vuelta.
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Dios es bueno.
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Y estoy segura que viene con muchas cosas
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que él le lleva a muchos hombres.
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Era solo 24 hombres mi amor.
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Reunidos en un rancho.
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No me ha contado nada todavía, así que no sé.
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Ahí les cuento cuando él me cuente.
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Pero entonces el señor está en el suelo.
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Entonces el señor está ya, ya mi corazón ya está sano.
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Ya le pude dar el abrazo así que ya.
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Entonces el Espíritu Santo lo único que quiere es sanar tu corazón.
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Y la semana pasada él comenzó aquí a traer un río y a sanarnos.
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Cuánto recuerdas.
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Pero es importante cada vez que usted venga.
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Y este es el momento en el que usted se mete al río.
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Y a medida que usted se mete,
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él va sanando, él va sacando cosas.
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Yo recuerdo cuando nosotros nos íbamos al año casados,
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las cosas no estaban funcionando.
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Y fue muy difícil.
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Pero nos decidimos tomar del Señor.
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Y no fue así, no.
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Puedo decir que tomó como unos cinco años.
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Que el Señor fue trabajando, afilando, restaurando,
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sanando, y el día de hoy.
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Podemos darte testimonio de que sí se puede
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tener un matrimonio de Dios.
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Sí se puede llegar a cumplir el propósito que él tiene contigo.
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Porque cuando Satanás viene a meterte cosas acá,
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solamente rindiéndos al Señor,
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vas a poder ser sano.
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No crea lo que Satanás le dice.
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Entonces él quiere sanar nuestros corazones.
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Él está haciendo un derramar de su amor sin medida.
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Estos son los últimos tiempos y tenemos que aprovechar
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lo que él está haciendo.
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No se quede afuera.
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Cada movimiento de la Iglesia venga.
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Algo él está haciendo.
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Mañana hay clase de oración.
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Algo él va a hacer.
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Aquellos que están mirando por el Internet.
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Algo él está haciendo.
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Al vez no pudiste venir hasta acá.
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Pero tienes el corazón de poder verlo a través de YouTube.
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El amor de él está haciendo grandes cosas.
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En su hermosa presencia, como esta mañana,
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usted metas al río.
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Sí, usted metas al río y usted va a ver cómo el Señor va a ir haciendo.
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Paso a paso y usted ni cuenta se va a dar de lo que había acá.
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Pero el Señor va a irte lo revelando.
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Lo que está en su corazón es que seamos sanos acá.
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Esto le pertenece a él.
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No es tuyo, pero tú eres responsable de mantenerlo sano.
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Jesús está lavando, limpiando su novia.
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Y aquí somos la novia.
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La meta es acercarnos y pegarnos a su corazón.
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Cuando tú le adoras comienzas a ver otro aspecto de Dios.
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Y lo que él quiere es que tú te has pegado a su corazón.
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Él levantará hijos e hijas para traer otros a él.
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Pero si tu corazón no está sano, ¿cómo vas a traer a otros?
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Si tu corazón no está sano, no están las cosas de Dios.
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Dígan esta mañana, señor, yo me determino.
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Dígalo, dígalo, yo me determino.
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Sanar mi corazón para traer a los miles a tu casa.
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Mire qué tremendo.
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El Señor nos quiere usar para traer a otros.
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Pero nosotros estamos con la ofensa y todavía.
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Antes que tú le vayas a hablar a alguien,
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Él quiere sanarte, Él quiere que tú arregles cuentas con Él.
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Y el propósito es que le podamos hablar a otros.
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El Señor está levantando hijos restaurados para traer a los heridos,
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a los enfermos, a los paralíticos, a los pies de Jesús.
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No es solamente que Él te quiere sanar por tu bienestar.
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Él quiere sanar por el bienestar de Su reino.
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Así que dejemos que Él haga.
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Y no nos pongamos duros cuando Su presencia está.
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Usted levante Su mano y olvide de que Él tiene en al lado.
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El Señor te va a hablar, te va a ministrar, te va a sanar, te va a guiar,
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te va a dar dirección, todo está en Su presencia.
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Hay una historia bien larga. La vamos a leer.
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Está en Lucca 5 del 17 al 26.
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Aconteció un día que Él estaba enseñando,
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que Él estaba enseñando a Jesús.
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Y estaban sentados los fariseos y doctores de la ley,
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los cuales habían venido de todas las aldeas de Galilea y de Judea y Jerusalén.
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Y el poder del Señor estaba con Él para sanar.
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Ese es el 17.
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El 18.
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Sí.
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Y sucedió que unos hombres que traían
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un lecho a un hombre que estaba paralítico,
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procuraban llevarle adentro y ponerle delante de él.
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Cuando habla de él,
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Yo creo que lo vas traduciendo al momento.
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El 18.
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Cuando habla de un lecho,
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cuando habla de un lecho,
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estaba hablando de una cama.
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Pero no hallando cómo hacerlo a causa de la multitud,
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subieron encima de la casa.
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Y por el tejado le bajaron con el lecho,
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poniéndole en medio delante de Jesús.
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El 20 dice,
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Al ver en la fe de ellos,
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les dijo,
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Hombre, tus pecados te son perdonados.
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Yo sé que usted se sabe la historia,
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pero hay personas nuevas.
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Y por eso lo estoy leyendo todo.
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Y los escribas y los fariseos comenzaron a cavilar.
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Cavilar es una palabra como preocupados.
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Diciendo,
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¿Quién es este que habla blasfemia?
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Y ellos dicen,
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¿Quién puede perdonar pecados sino Dios?
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¿Quién puede perdonar pecados sino Dios?
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Entonces conociendo los pensamientos de ellos,
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respondiendo, les dijo,
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¿Qué caviláis en vuestros corazones?
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¿Qué estás pensando en tu corazón?
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¿Qué es más fácil decir,
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tus pecados te son perdonados o decir,
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levántate y anda?
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Pues para que sepáis,
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el hijo del hombre tiene potestad en la tierra
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para perdonar pecados.
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A ti te digo,
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levántate, toma tu lecho y vete a tu casa.
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Al instante,
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levantándose en presencia de ellos
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y tomando el lecho en el que él estaba acostado,
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se fue a su casa glorificando a Dios.
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Y en el medio de la noche,
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todos los que miran,
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el hombre se pudo despliegar,
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pido su lecho y vio a la casa,
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presta a Dios.
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Y todos, sobrecogidos de asombro,
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glorificaban a Dios y llenos de temor,
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decían,
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¡Hoy hemos visto maravillas!
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Todos fueron agregados con gran desgracia
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y todo,
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y ellos presta a Dios,
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exclamando,
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¡Hemos visto muchas cosas hoy!
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Y yo te digo,
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¡Hemos visto maravillas!
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Y te digo,
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¡Hemos visto maravillas!
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Hoy hemos visto sanidades.
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Hoy hemos visto maravillas.
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Hoy hemos visto wonders.
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Que sólo Jesús puede hacer.
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Que solo Jesús puede hacer.
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No en tu propia fuerza.
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No en tu propia fuerza.
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No con él,
-
con él.