Sermon
The Father's revelation I La revelación del Padre. Podcast 68 Parte Unica
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¡Gracias por escuchar nuestro podcast!
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¿Estás listo por la palabra?
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Vamos a la vibra Juan, capítulo 14, versículo 16 en adelante.
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Aquí vemos donde Jesús da instrucciones y les está diciendo a sus discípulos que va a ir a la casa de su padre.
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Y les está diciendo que van a conocer el camino.
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En versículo 6 dice que Jesús clarifica porque un discípulo dice, no sabemos el camino.
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En versículo dice, señor, no sabemos a dónde vas, cómo vamos a saber el camino.
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Y Jesús dice, yo soy el camino, la verdad y la vida.
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Nadie viene al padre sino por mí.
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Y después Felipe le dice, enseñanos al padre.
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Ese versículo 8.
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Y Jesús le contesta, me está pidiendo ver al padre pero has estado conmigo todo este rato y has visto al padre.
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Porque Cristo, uno de sus asignaciones era de revelar al padre.
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Nadie había visto al padre.
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Y cuando Cristo fue revelado,
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cuando caminó entre el pueblo y estaba haciendo su ministerio,
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pudieron ver al padre.
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Versículo 9.
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Jesús le preguntó tanto tiempo cómo llevo con vosotros y no me has conocido Felipe, el que me ha visto a mí ha visto al padre, lo que acabamos de explicar.
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Dice, ¿cómo puedes decir tú muéstranos al padre?
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Y Jesús le preguntó tanto tiempo cómo llevo con vosotros y no me has conocido Felipe, el que me ha visto a mí ha visto al padre, lo que acabamos de explicar.
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Dice, ¿cómo puedes decir tú muéstranos al padre?
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Yo no lo he dicho, no lo has dicho por mi propia cuenta, es el padre que está en mí.
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Versículo 11.
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Dice, ¿cree que yo estoy en el padre y el padre en mí? O si no, creedme por las mismas obras.
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O sea, seguro que el que cree en mi arad también las obras que yo hago y aún mayores porque yo voy al padre y todo lo que pida es al padre, en mi nombre, lo concederé.
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Vamos a versículo 15.
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Porque está hablando de revelar al padre.
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Pero después habla también de una promesa.
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Dice versículo 15, ¿sí me amáis? ¿Cumplir mis mandamientos?
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Eso te predica.
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Si le amamos, vamos a cumplir sus mandamientos.
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Algunos como que la piensan, no sabes si levantar la mano.
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¿Cuántos aman a Jesús?
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Hemos sido llamados a expresar ese amor por mantener sus mandamientos.
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Bueno, lo voy a dejar ahí en Oklahoma.
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Versículo 16 dice, yo rogaré al padre y os dará otro consolador para que siempre esté con vosotros.
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¿A quién iba a dar?
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Un consolador, diga.
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Diga conmigo a un consolador.
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Mija, me cierro la puerta, sé que ayudó para traer un poquito más el frío.
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Diga conmigo a un consolador.
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En otras traducciones dice el ayudador.
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Pero depende en la traducción sí misma.
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Pero hizo una promesa, dice, yo rogaré al padre y os dará otro consolador para que siempre te ayudará.
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Esa promesa dice, yo rogaré al padre y os dará otro consolador para que siempre esté con vosotros.
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Versículo 17,
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Versículo 17, el espíritu de verdad a quien el mundo no puede recibir porque no le ven y le conoce, pero vosotros le conoce, porque vive con vosotros y estará en vosotros.
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Y luego él se despliega y saca un aspecto que es muy importante.
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Versículo 18 dice,
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Volveré a vosotros.
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Está hablando del espíritu santo.
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Está hablando de sí mismo.
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El libro de Romanos dice que nos damos testimonio de que nosotros somos hijos de Dios.
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Es interesante, versículo 16 en particular,
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porque es el único tiempo que el espíritu de verdad es mencionado en uno específico, que es paracletos.
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Es interesante porque el espíritu santo es mencionado como otro nombre, que es paracletos.
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Y esta palabra es única a la documentación de Juan.
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Juan es el único que le llama al espíritu paracletos.
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Paracletos.
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Eso, eso.
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Entonces la palabra paracletos,
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muchas veces es definida como
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uno que viene a tu socorro.
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Pero esa palabra es compuesta de dos palabras.
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La palabra para,
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o parac,
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o la palabra letos, o letos.
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La palabra para
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significa
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terminar,
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es terminar,
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para salvar.
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Para salvar.
-
Quiere decir, es a terminar,
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a concluir,
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a concluir, terminar,
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concluir, terminar,
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y salvar.
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Eso es lo que quiere decir parac.
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Pero la palabra letos
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significa maldición.
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So Juan está describiendo el Espíritu Santo
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como aquel que termina la maldición.
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El que termina y concluye la maldición.
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Entonces es para tu conveniencia
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que yo vaya
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y que el padre
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envía a nosotros
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el Espíritu Santo
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que no sólo venga y separe al lado de nosotros y nos ayude,
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pero que se quede dentro de nosotros,
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que viva dentro de nosotros.
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La Escritura nos enseña que somos el Templo del Espíritu Santo.
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Diga conmigo, soy el Templo del Espíritu Santo.
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No sólo viene a pararse contigo y ayudarte,
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él hizo tu corazón, su casa
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y parte de lo que él vino a hacer
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es romper la maldición
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y terminar la obra de la maldición dentro de nosotros.
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Él vino para que la Iglesia
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se ha revelado a nosotros.
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Escuche, él vino para que nosotros
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seamos unidos con el Padre.
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Por eso es que Jesús le dijo a sus discípulos.
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En hecho, capítulo 1,
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no vayas a ningún lado
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hasta que seas
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investido
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por el Espíritu Santo.
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Echos capítulo 1,
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dice, no vayas a ningún lado
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hasta que seas investido
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por el Espíritu Santo.
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¿Por qué?
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Porque nunca hemos sido llamados a caminar sin el Espíritu Santo.
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No hemos sido llamados a hacer el ministerio sin el Espíritu Santo.
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Porque él es el que viene
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a terminar la obra
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de la maldición dentro de nosotros.
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Y yo sé que eso está
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rompiendo la religión.
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Él viene a salvarnos de los efectos de la maldición.
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Está presente para redivirnos.
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Por eso, una de sus nombres es Salvador.
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Por eso, la palabra para-cletos,
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la palabra para significa terminar y concluir.
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Y por eso, es decir,
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porque él viene a redimirnos
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de redivirnos de regreso a Cristo.
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Escuche, para traer la claridad,
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Jesús destruyó la maldición del pecado
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en la cruz
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y sólo hizo un camino,
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porque él es el camino
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para ser reconciliados con Dios Padre.
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Pero el Espíritu Santo es el que viene
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a reenforzar la obra perfecta de Cristo en la cruz.
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Déjame repetirsela.
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Jesús fue ofrecido como un sacrificio.
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Él es el Cordero de Dios.
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Él es el cordero que quitó todos nuestros pecados.
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Él destruyó la maldición.
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Él irió con la maldición en la cruz.
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Pero no sólo nos dejó allí.
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Él mandó al Espíritu Santo a nuestros corazones
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para qué?
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Para romper todo efecto que esa maldición tuvo en nosotros.
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Jesús rompió,
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destruyó la maldición y todo parte legal,
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pero el Espíritu Santo viene a reenforzar
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que Cristo es el Señor en nuestros corazones
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y todo efecto de pecado en nosotros
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lo va a desarraizar.
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Él vino a terminar.
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Él vino a cortar
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para vivir una vida santa,
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para vivir una vida pura,
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no en nuestras propias fuerzas,
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pero en el poder de Dios
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que ha sido dada a nosotros
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y que ha sido dada a nosotros
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por la persona de Jesucristo,
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por la persona del Espíritu Santo.
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Él viene a manifestar la obra perfecta en la cruz,
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en nuestras mentes,
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en nuestros corazones,
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en nuestros almas,
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en nuestro espíritu,
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en nuestras emociones.
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Él viene para completarnos
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para hacernos completos,
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para enseñarnos cómo venir a Jesús,
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para revelar a Cristo a nosotros.
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El Espíritu Santo nos protege,
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nos defiende,
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nos salva
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de sí mismo
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de nosotros mismos
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y de nuestro enemigo.
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Él se despliega con los efectos de sin en nosotros.
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Esa naturaleza vieja
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dice, no eres tú.
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Él me escuchó.
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Ese hombre viejo,
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el Espíritu Santo dentro de ti te dice
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lo que hizo Cristo en la cruz
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termina con ese hombre viejo.
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Ese ya no eres tú.
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Ese no eres tú.
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Sígueme a mí.
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Bien, y viene el Espíritu de Dios.
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Bien el temor de Dios.
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Bien el amor de Dios.
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Te completan el Señor.
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Él nos mantiene completo
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y sanos.
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Él nos guía,
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nos conforta,
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nos da consolas,
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nos da suerte.
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Él nos aconseja.
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Él es el Espíritu de nuestro
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Jesús amado
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que ha hecho nuestros corazones
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su residencia propia.
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Él no nos dio un espíritu bajo
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un espíritu menor.
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Él nos dio un mismo espíritu.
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El mismo espíritu
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que estaba con él,
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que lo acompañó,
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que lo guardó,
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que lo protegió,
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que lo guió,
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es ese mismo espíritu
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que te da a ti,
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que a mí.
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Siento que la religión no le gusta.
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Entonces la Fiesta del Pentecostés
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es la cumplición de la oración de Jesús.
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Donde Jesús dice,
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le dijo a Tomás,
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le dijo a Felipe,
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le dijo a Pedro,
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le dijo a Santiago,
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le dijo a Juan,
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le dijo a Mateo,
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le dijo a Marcos.
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Es bueno que yo me vaya.
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Es para tu conveniencia
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porque cuando yo me vaya
-
es para tu conveniencia
-
porque cuando yo me vaya,
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yo le voy a pedir al padre
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que él te envía a ti,
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el ayudador,
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el paraclatos,
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el que se va a parar contigo,
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el que va a vivir en ti,
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el que va a destruir la religión,
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el que te va a llevar a mí,
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el que te va a recordar de mí,
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el que te va a llevar a la santidad,
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el que te va a guardar la santidad,
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el que te va a guardar la santidad,
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el que te va a guardar en la pureza,
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este es el Espíritu Santo
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que usted tiene dentro de usted.
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Espíritu Santo
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es el Espíritu de santidad,
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completamente exanto,
-
completamente exanto,
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que nos llama,
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nos recuerda
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lo que nos llama
-
nos recuerda
-
lo que nos llama
-
nos recuerda
-
lo que dice la palabra de Dios
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la palabra de Dios dice
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¡Sé santo!
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¡Como yo soy santo!
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Escucha, esto no fue una sugestión,
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no fue un que te estaban regañando,
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esta es una invitación,
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te invito
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a ser santo
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así como yo soy santo
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ya te dio todo
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para que tú seas santo
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y lo voy a repetir
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la santidad sí se puede alcanzar
-
se lo voy a repetir
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la santidad
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es nuestra destino
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la santidad
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mire la ida
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la santidad
-
es nuestra destino
-
la santidad
-
mire la ida
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tiene que recibir esta palabra
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porque este es quien tú eres
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ha sido ser llamado a vivir una vida santa
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ha sido llamada a vivir en unidad con Dios
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y solo él te puede ser santo
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no te puede ser tú mismo santo
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es en esa comunión divina
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por la guianza del Espíritu
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el Espíritu de santidad
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el Espíritu santo
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no tiene otro nombre
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es el Espíritu que carga pureza
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es el Espíritu que camina en unidad completa
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le voy a dar esto
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me voy a avanzar para ya terminar
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reíste, por favor
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la santidad
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es el fruto
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de tu unión divina con Dios
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la santidad
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es algo que te desayunas
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de la inside
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yo sé que te desayunas
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pero es algo que te desayunas
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es algo que te desayunas
-
es algo que te desayunas
-
es algo que te desayunas
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es algo que te desayunas
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es algo que te desayunas
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es algo que te desayunas
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es algo que te desayunas
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es algo que tu deseas desde adentro
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y yo sé que tu lo deseas
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pero la religión nos ha enseñado equivocadamente
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que tu lo deseas
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porque el Espíritu santo está dentro de ti
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y te está guiando
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a la manera que él es
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Pero la religión te dice, tienes que hay un armaz, tienes que orar más, tienes que seguir tratando.
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La religión está ahí con esa piedra, te hace sentir culpable cada vez que pecas.
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Vamos a hacer, vamos a hacer reales. Cuando tú te cagues y haces un error, cuánto tiempo te tardas para levantarte?
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Porque esa culpabilidad está aquí. Y sientes que estás en penitencia.
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Y tienes que hacer muchas cosas para que Dios te perdone.
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No hay religiones que te dice que cuando tú confiesas que has pecado tienes que hacer tantas oraciones.
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Tienes cinco habemas marías, diez padres, oh, ahí están calladitos.
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Siento la presencia de Dios. Escuches de la religión diciéndote a ti, trata más duro, no puedes hacerlo.
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Y te está guiando a un lugar imposible y por eso es que mucha gente deja de caminar con Dios.
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Porque en su mente es imposible caminar con Dios.
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Pero yo te vengo a decir que el Padre mandó al Espíritu Santo y el Espíritu Santo dice,
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yo mismo en ti es posible y yo te voy a guiar y puedes caminar en santidad.
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Y no va a ser en tus propias fuerzas. Va a ser en el conocimiento de Cristo, en la unión con Dios,
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en tener comunión con Él, en estar con Él. Él te guía la santidad, te guía la pureza.
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Y así, Pentecost es no solo un domingo regular, es el cumplir de la promesa del Padre.
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Es la oración de Jesús contestada.
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Mire, Él envió a su Espíritu para que podamos estar con Él, aunque Él está con el Padre.
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Jesús tiene la capacidad, porque Él ya no es hombre. Él es Dios.
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Él ha asendido al Padre. Él está con el Padre, pero también contigo.
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Él tiene la capacidad de estar con el Padre y de estar con cada uno de ustedes al mismo tiempo.
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Él no es sujeto al tiempo, al espacio, o al materia. Él es Espíritu.
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Es el Espíritu Santo. Es Cristo con Él estando contigo.
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Déjame terminar, porque tengo un profeta que ya está listo para salir.
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El Espíritu Santo nos da la entrada para entrar en comunión divina con Jesús.
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Y si usted agarra esto, si usted cree esto, la religión ya no va a tener voz.
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No te va a detener. Lo vas a conocer, lo vas a amar y lo vas a persiguir.
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Vas a ser santo como Él es santo, no porque tú mismo, pero porque estás tan con Él, que te va a ser santo.
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No se sabía si iba a entrar aquí o no, pero esto es lo que vamos a hacer.
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¡Guau! La dulce presencia del Señor. Escuche. Yo quiero enseñarle. La religión nos amarra o nos sujeta al primer Adán.
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¿Quién es el primer Adán? Porque si hay un primer Adán, que es Genesis 2, Genesis 2, 7, que el Señor formó al hombre desde la tierra
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y sopló en el hombre y el hombre se hizo un ser humano, un ser viviente. Genesis 2, 7, el primer hombre.
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Pero todos sabemos que Adán pecó. Ojalá usted lo sepa, verdad. Ojalá usted fuese al estudio bíblico.
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Cuando el hombre cayó, el hombre estaba sujeto al primer Adán.
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Y así, Romans 5, 12, dice,
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por tanto, del mismo modo en que el pecado entró en el mundo por un hombre y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a toda la humanidad por cuanto todos pecaron.
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Un hombre llamado Adán y esa naturaleza se hizo parte de todos los hombres porque todo hombre pecó por causa de un hombre.
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Pero la Escritura nos habla de un segundo Adán que se llama Jesús. Jesús formó Adán y Adán cargó una semilla.
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Todos venimos en lo natural de una semilla de Adán.
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Pero Dios no usó la semilla de un hombre para traer a su hijo.
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El Señor puso su semilla propia en el vientre de una mujer cambiando la naturaleza y estableciendo un nuevo Adán.
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Llamado Segundo Adán.
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Y este Segundo Adán es sin pecado, santo, limpio, puro, carga un linaje real.
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Yo sé que en la religión no le gusta esta clase de enseñanza. Jesús no fue concebido por la semilla de un hombre, sólo necesitaba un vientre.
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Dios mismo dice que el Espíritu Santo cubrió a María y que María concibió porque Dios mismo puso su semilla en María dando a luz a un hombre que se llama Jesús.
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Un hombre completo, un Dios completo cargando la semilla de Dios.
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Por eso es que Jesús dijo, dice, si una semilla no cae a la tierra y no está enterrada y no muere, no puede producir fruto.
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Él no estaba hablando de una semilla natural, está hablando de sí mismo, Dios dio una semilla, la puso en la tierra, murió y dio a luz, un árbol de su propio de sí mismo.
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Y Jesús habla de eso, que cada árbol da de acuerdo a su género.
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Entonces esta semilla de Dios fue a la cruz, murió, fue enterrado y fue resucitado y ahora Jesús se llama el primer de todos los primogenitos,
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de una raza nueva de este que no viene del segundo Adam, del primer Adam, pero ahora es parte del segundo Adam.
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Por eso es que Jesús dice que si no nace de nuevo, el primer Adam está sujeto a la ley,
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pero el segundo Adam es un hombre del Espíritu, un hombre que está conectado a Dios, que carga la semilla de Dios.
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Este es quien tú eres y estás viviendo tu vida como si estás sujeto al primer Adam, la religión te sujetó al primer Adam, pero Dios mandó al Espíritu Santo a su iglesia, el dio a luz, el día de Pentecostés,
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en hechos capítulo 2, la iglesia nació a una gente diferente, los primogenitos del Señor, que son hombres y mujeres del Espíritu.
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Por esta razón, el romano habla de la ley, pero habla más del Espíritu y la religión nos sujeta más a la ley, pero yo te vengo a decir que hay un pueblo que el Señor le está dando la identificación correcta
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y que vamos a levantarnos como hombres y mujeres del Espíritu, guiados por el Espíritu, empoderados del Espíritu, amados por Dios, que viene del segundo Adam.
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Sólo para que se enoje el Espíritu religioso otra vez, 1 Corintia, capítulo 15, versículo 22, dígame conmigo, gracias Espíritu Santo,
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y usted pensó que sólo diría al Iglesia, y el Señor te quiere reidentificar, te digo hoy, no eres nacido de la carne, ahora eres nacido del Espíritu,
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pues del mismo modo que en Adam todos mueren, también en Cristo todos serán vivificados.
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Versículo 23, pero cada uno en su debido orden, Cristo en primer lugar, luego los que son de Cristo cuando Él venga,
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diga conmigo el segundo Adam, no quiero que se confunda, pero la Escritura nos dice que nuestro enemigo, el camina por tu jardín
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y trata de plantarse mías y desarrayuzgar las semillas de Dios, pero yo te vengo a decir que lo que el Señor está haciendo en ti,
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capítulo 15, versículo 45, así también está escrito, el primer hombre a Adam se convirtió en un ser dotado de vida y el último a Adam en espíritu que da vida.
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El segundo a Adam o el último a Adam, me gusta como dice el último a Adam, porque ya no se ocupa más a Adam, con el segundo es suficiente.
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¿Quién es? Él es el Espíritu que da vida, entonces tú eres del segundo a Adam.
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Si eres de Jesús, cuáles son de Jesús, vamos a dejar de la mano, si eres de Jesús,
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quiere decir, tú eres del segundo a Adam. Yo sé que lo tiene que procesar, masticarlo un poco.
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Ha sido llamado a caminar en el Espíritu, el Espíritu hizo tu corazón, su casa, tu casa, eres un templo caminando, la religión no le gusta eso.
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Dios hizo de su casa tu corazón, su casa. Esto es lo que tú has sido llamado a hacer.
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Diga conmigo, señor, gracias por mandarte tu espíritu, gracias por mandarte el Espíritu de santidad, gracias por mandarte a ti mismo, a través de tu espíritu.
-
En nosotros, yo declaro que caminaré contigo, yo oro, danos la gracia que podamos verte, caminar tus caminos, ayúdame a escuchar tu voz, ayúdame a decidir a ti y ven a romper la maldición en toda área de mi vida.
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Yo quiero ser libre, yo quiero ser santo, yo quiero ser puro en el nombre de Jesús. Si usted lo cree, dígame.