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Homily | Español | June 21, 2026 | Faith Grows When You Choose Trust | (Episode 168)

Heart of the Homily

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  1. Las lecturas del día de hoy nos hablan de experiencias muy humanas: el miedo, el terror al rechazo, and the sensibility of soled in many of our luchas.

  2. Sin embargo, in fact, invitándonos a confiar en él y a vivir con valentía.

  3. The primer lecture nos presenta al profeta Jeremías, quien vivió a finales del siglo VII a Cristo.

  4. Una época en la que el Imperio Babilónico estaba en auge, en ascenso, y más bien Judea corría peligro.

  5. La misión de Jeremías fue advertirle al pueblo de Dios que se acercaba al juicio y que Dios iba a purificar a su pueblo.

  6. Esta advertencia no fue bien recibida porque, como bien sabemos, a nadie le gusta salir de su zona de confort ni ser corregido.

  7. Por ello, muchos líderes del pueblo y conocidos lo rechazaron, lo tacharon de alborotador y comenzaron a conspirar para deshacerse de él.

  8. Jeremías oye a la gente murmurar contra él, esperando que fracase.

  9. Jeremías se siente rodeado de miedo y traición.

  10. No obstante, en medio de esta situación dramática, exclama: Pero el Señor está conmigo como fuerte guerrero.

  11. Esta frase le infunde ánimo, le recuerda que no lucha solo.

  12. Por tanto, si en este momento te encuentras luchando por superar una tentación o una adicción, o te encuentras luchando por salvar tu matrimonio, por vencer una enfermedad, o por simplemente aceptar una situación que no puedes cambiar.

  13. Recuerda que en esa batalla también está Dios junto a ti.

  14. Él está a tu lado como fuerte guerrero.

  15. Jeremías no finge que la vida sea fácil.

  16. Él presenta su dolor ante Dios.

  17. Su ejemplo nos enseña que la fe no consiste en sentimientos agradables, sino en la decisión de confiar en Dios cuando la vida se vuelve dura.

  18. Este tránsito del miedo a la confianza, de la angustia a la alabanza, es el corazón de este pasaje de la Sagrada Escritura.

  19. Por tanto, preguntémonos cuándo fue la última vez que nos sentimos acorlados como Jeremías. ¿Cuál fue nuestra reacción? ¿Cómo hemos madurado en la fe desde entonces?

  20. Ahora bien, tal vez el miedo que experimentamos no provenga del exterior, sino más bien de dentro.

  21. Es el miedo de sentirnos incapaces, de creer que no estamos a la altura de la responsabilidad que Dios nos ha confiado.

  22. Nos podemos hacer las siguientes preguntas. ¿Cómo puedo hablar de Dios cuando mi propia vida está llena de incoherencias? ¿Cómo puedo invitar a los demás a la santidad cuando yo mismo lucho contra mis egoísmos, mis heridas, and mis propios pecados?

  23. A esto debemos responder que Dios nunca llamó a los perfectos.

  24. Si observamos el Evangelio, encontramos a Pedro el impulsivo y a Tomás el Incrédulo, Santiago y Juan buscando los puestos de honor.

  25. Y Jesús tuvo que expulsar siete demonios de María Magdalena.

  26. Y sin embargo, todos ellos pertenecieron a su círculo de confianza.

  27. Es que Cristo se equivocó al escogerlos.

  28. Disernió mal.

  29. No.

  30. La santidad, hermanos, no consiste en estar libres de fragilidad, más bien consiste en confiar más en la gracia de Dios que en nuestras propias fuerzas.

  31. Si permanecemos fieles a su gracia, Dios nos transformará gradualmente.

  32. San Francisco de Sales solía decir que la gracia es como la luz del amanecer.

  33. Cuando aparece, la oscuridad no se esfuma al instante, sino gradualmente, poco a poco.

  34. Existe, hermanos, también un tercer temor que Jesús destaca en el Evangelio de hoy.

  35. Él sabe que sus discípulos enfrentarán rechazo y oposición al dar testimonio de su fe.

  36. Jesús comprende que en esa situación muchos de nosotros luchamos contra distintos miedos, el miedo de ser juzgados, rechazados o incomprendidos.

  37. Y a veces cómodamente callamos nuestras creencias o valores para evitar incomodar.

  38. Pero Jesús nos recuerda que no tenemos que refutar cada argumento que se nos presenta, ni impresionar con nuestra capacidad de oratoria a todo el mundo.

  39. Él nos llama a confiar en Él, a proclamar el Evangelio con valentía y luego dejarle obrar.

  40. Él hará que nuestra predicación dé fruto y que ese fruto dure.

  41. Cuando Dios ocupa el centro de nuestra vida, el miedo comienza a perder su dominio sobre nosotros.

  42. Yo puedo dar fe de ello.

  43. Así que esta semana no dejemos que el miedo nos silencie.

  44. Hablemos, actuemos y vivamos nuestra fe porque nuestra voz es importante para Dios.

  45. Hoy le pedimos al Señor, a través de su Santa Madre, a la Virgen María, la gracia de no tener miedo.

  46. No porque seamos fuertes, sino porque Dios es fiel.

  47. No porque tengamos todas las respuestas, sino porque conocemos a Aquel que guía nuestra historia y que en el cualquier tormenta nos sigue repitiendo con ternura y firmeza, no tengan miedo.

  48. Amén.