Sermon

Homily | Español | July 19, 2026 | God’s Kingdom Is Not Static, It Transforms Us | (Episode 201)

Heart of the Homily

Open publisher episode ↗

Publisher transcript

Transcript

View source ↗
  1. En el Evangelio de hoy, nuestro Señor Jesucristo usa tres parábolas para hablarnos del reino de Dios.

  2. Cabe aclarar que el reino de los cielos no es otra cosa que Dios reinando en nuestra alma, en nuestra historia personal y en el mundo.

  3. Ahora bien, esas tres parábolas nos enseñan que el reino no es una realidad estática, sino dinámica.

  4. Es algo que crece, es una corriente de vida, es una fuerza que transforma.

  5. Por tanto, hermanos, si nosotros queremos participar de este reino, debemos estar dispuestos a crecer, a cambiar para bien, a dejarnos transformar por el Señor.

  6. Por ejemplo, si nosotros fuésemos una semilla que recibe todos los nutrientes para crecer, pero nos encaprichamos y decimos, Yo me quiero quedar como semilla, estoy muy feliz siendo semilla, yo soy semilla, lo seré y moriré siendo semilla, esa semilla, esa persona, no sirve para el reino de los cielos.

  7. El reino de Dios no se va a desarrollar en ella.

  8. Por tanto, si nosotros nos conformamos con ir a misa los domingos, con hacer oración de vez en cuando, confesarnos una vez cada dos años, y además no tenemos un plan de crecimiento continuo en las virtudes que nos hacen falta, nuestra vida cristiana será mediocre y plana, y lo que Jesús quiere hacer dentro de nosotros se quedará truncado.

  9. Pero si por el contrario, tenemos un corazón inquieto como los santos, que siempre buscaban mejorar, llegaremos a la altura de la vocación a la cual hemos sido llamados.

  10. Luego, la primera lectura, perdón, la primera parábola nos dice que el amo le indica a sus esclavos que no arranquen la cizaña del campo.

  11. Ustedes lo harán, sí, pero más adelante, en la cosecha.

  12. A primera vista, esto parece extraño.

  13. Sin embargo, Jesús quiere enseñarnos la virtud de la paciencia, una virtud que hoy en día es muy escasa, porque todo lo queremos conseguir de manera inmediata.

  14. Hemos dicho hace un momento que si queremos ser parte del reino de los cielos, tenemos que procurar crecer y que no debemos empecinarnos en quedarnos como semilla, pero también es verdad que no podemos pretender ser un árbol robusto en dos días.

  15. La semilla necesita tiempo para desarrollarse.

  16. Todavía no le ha llegado el agua de la próxima semana, ni el sol del mes entrante, ni los nutrientes del año próximo.

  17. Pues así sucede con nuestra alma.

  18. Quizás no le haya llegado aún esa confesión, ese consejo, o ese libro, o esa experiencia, agradable o desagradable, que va a darle un nuevo impulso a mi vida cristiana, a mi vocación.

  19. Es decir, todo proceso de mejor implica un equilibrio entre que no se apague en mí el anhelo de crecer y a la vez saber esperar.

  20. Dios proveerá lo que necesito para llegar a alcanzar esas virtudes heroicas que adornaron el alma de los santos.

  21. Por tanto, hermanos y hermanas, no nos desanimemos.

  22. Dios siempre obra en silencio y en manera invisible, como la levadura, y al mismo tiempo, nuestros actos de bondad más pequeños pueden convertirse en algo grande, como en el caso de la semilla de mostaza.

  23. Finalmente, este Evangelio refleja lo que San Ignacio nos enseña en el examen diario de Conciencia y nos invita a hacer una pausa, a repasar el día en presencia de Dios y a preguntarnos: ¿qué semillas de la gracia de Dios han crecido en mí hoy? ¿O qué mala hierba o cizaña ha comenzado a echar raíces en mi corazón?

  24. Tal vez una palabra dura, un resentimiento oculto o un acto de egoísmo.

  25. Recordemos que la cizaña rara vez aparece de la noche a la mañana.

  26. Comienza siempre siendo pequeña y luego se vuelve grande.

  27. Pero si la detectamos a tiempo y la presentamos ante el Señor, su gracia puede arrancarlas de raíz antes de que se fortalezcan.

  28. El examen diario de conciencia no consiste en sentirse culpable, sino en ser más conscientes de cómo Dios in nuestras vidas anda cooperar con su gracia.

  29. Que Dios nos bendiga, hermanos, a todos nosotros, para formar parte del reino de su reino.

  30. Amén.